DECLIVE DE LA MONARQUÍA SEGÚN LA PRENSA INGLESA

El diario The Times, a través de una crónica de su corresponsal en Madrid, Thomas Catan, ha constatado la "pérdida de popularidad" que está sufriendo el Rey Juan Carlos I en los últimos años entre la ciudadanía española. El prestigioso diario considera que la presión parlamentaria de los partidos de carácter republicano ha logrado instalar en la Casa Real a un auditor, por lo que "se publicarán sus movimientos financieros por primera vez". Catan, quien define al monarca como alguien con una imagen de "abuelo y padre de familia normal" pese a su fama de "playboy", asegura que "ha sido idolatrado durante treinta años, navegando en yates caros, corriendo en motocicletas y viviendo una vida de lujo mientras recibe un trato reverencial que la Reina Elizabeth [monarca británica] sólo podría imaginar". Un panorama que podría empezar a cambiar, tal y como deja intuir el autor del texto.
Según apunta, el hecho de que se haya contratado a un auditor después de que se insistiera en el Congreso de los Diputados sobre la transparencia de las cuentas de la Casa Real es sólo "la última ofensa que ha tenido que sufrir la monarquía española". El periodista recoge entre dichas ofensas públicas la polémica visita de Juan Carlos I a Rusia, donde grupos ecologistas le acusaron, y así trascendió entre la prensa española, de haber cazado al oso Mitrofán que había sido emborrachado previamente. Tampoco escapa a la lista de indignidades el secuestro del semanario satírico El Jueves por orden judicial por un presunto delito de ofensas a la corona. Un hecho que no hizo más que "llevar a la revista de la oscuridad al interés internacional y animar al debate a escala nacional". Todo un cúmulo de elemento que suponen una nueva entrega de "publicidad negativa" para la familia real. Pese a que The Times apunta que "las encuestas señalan que a la mayoría de los españoles les gusta y respetan al Rey", cunde la opinión de que dicho respeto no se extiende hacia la institución, recuperando aquí el término juancarlistas. Dicho panorama se agrava, siempre según escribe Thomas Catan, cuando se confirma que "el príncipe no tiene el grado de apoyo público" de su padre. La crónica finaliza, acompañando la sentencia con un cuadro con algunos de los gastos de la familia real británica, asegurando que "la Reina [Elizabeth] cuesta más pero sabemos donde va a parar el dinero"

Fuente: Diario Ibérico

SOMBREROS SEVILLANOS FAMOSOS EN EL MUNDO

Los sombreros más universales se fabrican en la localidad sevillana de Salteras, famosa por sus carnes a la brasa y por ser el pueblo que vio nacer al torero Manuel Jesús, El Cid. Sin embargo, no es muy conocido que la centenaria fábrica (1885) no sólo produce los conocidos sombreros andaluces de ala ancha o las monteras de la mayoría de los matadores de toros; el fuerte de su negocio son las exportaciones a los cinco continentes y, en concreto, de los modelos para los judíos, de los que acaparan el 60% del mercado mundial (12.500 unidades vendidas en 2006). Miles de fieles hacen sus plegarias frente al Muro de las Lamentaciones, en Jerusalén, aristócratas y gentes VIP se pasean en las carreras de caballos de Ascott, en Reino Unido, con cientos de sombreros que llevan impreso en la badana made in Sevilla. Los usan el príncipe de Gales, la infanta Elena y, antes, sir Winston Churchill. La gran expansión internacional de la firma Fernández y Roche en el mercado judío ocurrió hace 20 años. Un buen día se presentó en la vieja fábrica de la sevillana calle Castellar Mr. Ehrman, el mayor distribuidor de sombreros norteamericano bajo la firma Kova Quality Hatters. Debía atender a toda la comunidad judía de Estados Unidos y se había quedado sin proveedor. Hasta entonces se abastecía con los tocados de la firma italiana Borsellino, pero la calidad de esta factoría había bajado de nivel. Alertado por las altas prestaciones de la fábrica de la marca Fernández y Roche, decidió convertirla en su nuevo fabricante y así dar paso de forma involuntaria a que un producto salido de manos sevillanas se pasease sobre millones de cabezas del mundo. Corría el decenio de 1980 y el actual director de ISESA (Industrias Sombrereras Españolas S.A., que aglutina a la casa hispalense desde 1930) Miguel García Gutiérrez, 30 años, andaría por su barrio dándole patadas a un balón, sin saber que este estadounidense le estaba abriendo la puerta comercial de los cinco continentes. Ahora trata con clientes de Inglaterra, Francia, Israel, Japón, Estados Unidos o Finlandia, y busca mercados en América del Sur y una mayor presencia en el país nipón. A pesar de su insultante juventud, García se está haciendo duro en el mundo de los negocios y afirma, después de la experiencia, que la comunidad judía «es tremendamente fiel y honrada a la hora de pagar, pero excesivamente dura a la hora de negociar. Muchas veces se salen con la suya, son duros como piedras». Hay que hacerlo todo mucho más que perfecto. El sombrero negro (señal de respeto a Dios para los judíos y rabinos) no puede tener la más mínima variación en el color. En una ocasión, el tinte que se emplea en el proceso de fabricación dio otro tono en el resultado final, «apenas imperceptible para la mayoría de los mortales, pero no les pareció correcto y rechazaron el pedido», recuerda García. Esta comunidad, que es extremadamente rigurosa con su religión, sus hábitos de vida y sus costumbres, también lo es con sus proveedores. Si el ala del sombrero varía unos milímetros, o el peso unos gramos, vuelta a empezar. Los sombreros para judíos y rabinos ortodoxos se clasifican en tres grandes familias: Clergy, Welt Edge y Snap Brim. El primero de ellos lo utilizan los rabinos; el segundo, los judíos en general, y el tercero digamos que es un sombrero parecido al Welt Egde pero con un ala más ancha. A partir de ahí, existe una inmensa ramificación de estas tres categorías en función del peso, talla, forma del casco y anchura de las alas. Los judíos son muy perfeccionistas y en la fábrica de Sevilla han encontrado un potencial de trabajo serio, fino y riguroso, empezando por su director. «Me he tenido que poner las pilas y pasar muchas horas a pie de fábrica con los operarios aprendiendo absolutamente todo. No me había puesto un sombrero en mi vida y lo uso en pocas ocasiones, aunque da un toque de elegancia a quien lo sabe llevar bien», puntualiza este licenciando en la Escuela Superior de Ingenieros de la Universidad de Sevilla. En su fábrica todo se controla al detalle, desde que se desembalan los fajos de pelo hasta que los paquetes se montan en el camión para el envío. Lo primero que hay que hacer es el fieltro del sombrero con el pelo animal. Ahí radica una de las grandes diferencias, el valor añadido de esta empresa frente a otras factorías que compran los fieltros. Y cada sombrero se hace de una pieza, no se parchea absolutamente nada.

Fuente: Magazine El Mundo

RECUERDOS DE MI BARRIO BAJO

Siempre he escuchado a los mayores decir que cuando uno se hace más viejo, se acuerda mejor de lo que le ocurrió hace 50 años que de lo que ha hecho hace un minuto. Y es totalmente cierto, además con una explicación científica. En nuestra memoria quedan recuerdos de hechos de nuestra infancia y juventud de los que no somos conscientes, y que suelen aflorar en las etapas finales de nuestras vidas. Aunque todavía no esté en esa situación, muchas veces cuando voy a la casa donde me he criado, me afloran recuerdos de aquella maravillosa infancia que viví. Y el motivo es que, dentro de poco tiempo, esta desaparecerá. La construcción del metro que pasará a pocos metros de mi casa, provocará la construcción de nuevas viviendas de lujo, y toda esa zona desaparecerá tal y como es actualmente. Como decía filosofo presocrático Heráclito, todo cambia, nada permanece.










Mi pueblo, San Juan de Aznalfarache, ha sufrido muchos cambios de unos pocos años hasta hoy día. Pero no es exclusivo de este. Toda la comarca del Aljarafe ha variado su imagen. Ya no existen campos entre unas poblaciones y otras, todas están unidas por urbanizaciones de todo tipo.
Esta comarca se ha convertido en la expansión de Sevilla, y mi pueblo, prácticamente ya es un barrio cercano al centro de la capital.
Por esto, cuando uno ve que todos los lugares donde ha vivido van a desaparecer, no puede evitar que se le vengan los recuerdos.
Mis mejores momentos sin duda, los viví en un campo de fútbol que había al lado de mi casa, y que actualmente es una urbanización. Cuando llegaba del colegio, no tardaba mucho en comer y marcharme alli para estar con mis amigos. Me llevaba allí las horas y horas, hasta anochecer, y casi siempre era el último que me marchaba porque prácticamente me quedaba sólo. Jugábamos al fútbol, al baloncesto, al beisbol, y a todo lo que fuera coger una pelota. También nos ibamos al rio con las bicicletas y nos hacíamos nuestras carreritas. ¡Qué buenos tiempos¡.
Aunque físicamente estos lugares dejen de existir, siempre estarán vivos en mi memoria y en la de muchos otros que han vivido lo mismo que yo.

FRANCO, EL REPUBLICANO

Era difícil creer que dos hermanos que se parecían tanto físicamente y que habían emprendido el mismo camino en la vida, fueran tan distintos. Los dos se hicieron militares según la tradición familiar, y los dos se habían ido a Marruecos, donde la terrible guerra colonial dio oportunidades profesionales. Y los dos eran valientes, pero ahí termina el paralelismo. Francisco era disciplinado, organizado, sobrio, implacable para contrarrestar su poca presencia física; se dedicó a escalar rápido en una carrera que ya sabemos dónde le llevó. Ramón era inquieto, seductor, idealista y vivalavirgen. El contacto con la realidad africana lo llevó a amoriscarse: aprendió árabe, leía el Corán, vestía chilaba... A Francisco le pusieron de apodo Franquito y el Comandantín; a Ramón, Chacal. Esos motes lo dicen todo. Y como diferencia de fondo, Francisco era conservador, monárquico; Ramón progresista, republicano.
La Aviación era la rama menos militar, más deportiva e indisciplinada del Ejército, y atrajo a Ramón. Tenía el carácter temerario de los pioneros del vuelo, y ganó la Medalla Militar en Marruecos. Pero Ramón buscó horizontes más allá de la vida castrense y organizó una gran hazaña deportiva, la travesía del Atlántico en hidroavión. Fue el vuelo del Plus Ultra, que le hizo famoso en todo el mundo. En enero de 1926, Ramón Franco, Julio Ruiz de Alda, Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada despegan de la bahía de Palos de la Frontera y recorren 10.270 kilómetros, haciendo escalas en Brasil y Uruguay, para llegar, entre el paroxismo de las multitudes, a Buenos Aires. Después de eso, Franco quiere dar la vuelta al mundo, pero se topa con el doble obstáculo de la burocracia y los intereses económicos, frente a los que se desenvuelve mal. En 1929 emprende un vuelo furtivo y se pierde con su hidroavión sobre el Atlántico. Está perdido una semana, todos le dan por muerto, cuando se lo encuentra un portaaviones inglés flotando milagrosamente sobre las olas. En Madrid las masas le vuelven a recibir como un héroe y el rey le invita a palacio, pero las autoridades militares le han puesto la mota negra, era demasiado rebelde. Enseguida pasó de indisciplinado y extravagante a conspirador y revolucionario. Ingresó en la masonería y en la Unión Militar Revolucionaria, pero fue tan poco discreto en sus actividades clandestinas que la policía lo detiene y lo mete en la cárcel un 13 de octubre de 1930, cuando está a punto de estallar la sublevación republicana. Para mantener su aura legendaria, Ramón Franco se escapa. Cuando el 12 de diciembre se produce la sublevación republicana de Jaca, Ramón Franco reaparece. Va a la base aérea de Cuatro Vientos, la subleva y organiza el ataque al Palacio Real. Pero al sobrevolarlo, observa que hay niños jugando en la plaza de Oriente, teme causar bajas colaterales, y se da la vuelta sin tirar las bombas. El fin no justifica los medios; ahí se revela que no es un auténtico revolucionario. Sólo le queda el exilio si no quiere acabar fusilado como Galán y García Hernández, de modo que volando, volando, se fue a Lisboa. Volvió cuando se proclamó la República. Dada su fama, el nuevo régimen lo nombró automáticamente jefe de la Aviación. Gracias a los avatares políticos, el hermano extravagante había adelantado en la carrera militar al hermano serio. Pero esto era una carrera de fondo, se consolaba Franquito. Ramón duró poco en el alto cargo, fue un extremista que conspiraba con los anarquistas. En las elecciones de 1931 se presentó a diputado en una candidatura anarquista en Sevilla... ¡y en otra de Esquerra Republicana en Barcelona!.
Ganó en las dos circunscripciones, pero ese doble triunfo revela en realidad su inconsistencia ideológica, el despiste de un idealista que no tiene nada claro. Como diputado fue un desastre. Él no era un político, sino un hombre de acción, de acción atolondrada podría apostillarse. El Gobierno de derechas de Lerroux le quitó de en medio mandándole a Washington como agregado aéreo. Un exilio de lujo. Allí le coge el Alzamiento del 18 de Julio, el gran órdago de su hermano el serio. Y de nuevo va a mostrar lo inconsistente de su ideología, porque el revolucionario republicano, el masón, el filoanarquista, el diputado de Esquerra... se une al golpe militar. No se supo si lo hizo por la llamada de la sangre o por el horror que le producía saber que Ruiz de Alda, su compañero del Plus Ultra, había sido vilmente asesinado por los republicanos. El caso es que el hermano serio acoge con los brazos abiertos al extravagante y le nombra jefe de la Aviación en Baleares. De allí despegará un día de octubre –su mes nefasto– de 1938, para bombardear su antigua circunscripción electoral de Barcelona, aunque no llegará a hacerlo. Esta vez no se da la vuelta sin soltar las bombas como en el Palacio Real, sino que se estrella sobre el Mediterráneo, él, que había vencido al Atlántico.

Fuente: Tiempo de hoy