ME HAN DIVORCIADO

La semana pasada acompañaba a mi mujer al trabajo y como ese día llegamos con bastante antelación, cruzamos a una cafetería que había justo en la calle de en frente para tomar el desayuno. Allí sentado junto a la barra mientras esperábamos que nos sirvieran el café, observe un periódico de estos que se dan de prensa gratuita todos los días, pero al ver su portada me fijé que ese diario no lo había visto nunca hasta ahora. Se llamaba AlfayOmega Semanario Católico de información.
En la portada aparecía una imágen de Fidel Castro con el antiguo Papa Karol Wojtila. Curioseando empecé a pasar páginas y páginas hasta que me detuve en una sección titulada cartas, y me llamó mucho la atención el titular de una de ella. Era la siguiente:

Me Han Divorciado
Acaban de divorciarme. Digo bien, pues no me quedaba otro remedio: o era de mutuo acuerdo o por lo contencioso, y como mi marido no iba a recapitular, decidimos que fuera de mutuo acuerdo. El mismo abogado (por cierto, su hermano) prefirió hacerlo así por ahorrar dinero.
¡Qué pena los Juzgados! Parecía la carnicería. Cada dos minutos pasaba una pareja, primero uno y luego el otro, y ya estaban solteros. Y eso sin tener en cuenta, como en mi caso, 32 años y un mes tirados por la borda en un abrir y cerrar de ojos. Sólo hace falta que reconozcan tu firma. ¡Qué frialdad y qué dolor tan grande! En dos minutos me quedé sin marido. Eso sí, él no se opuso a nada con tal de divorciarse. No sé cuándo se me pasará este dolor. Sobre todo la pérdida de mi hija y de mi nieto, al que he criado yo, las 24 horas del día, desde que nació, hace dos años y 3 días. Él se ha quedado en el piso de Alicante con nuestra hija. Yo se lo cedí, para no obligarle a abandonarlo, porque tanto él como mi hija tienen allí su trabajo. Y me vine sola a Madrid.
¿Qué pasa en España que cada día hay más destrozos en la familia? ¿En qué nos estamos convirtiendo? Yo era feliz como abuela canguro, madre y esposa, y ahora, todo eso lo he perdido.

Nena Núñez Martín
Madrid
El título de la carta ya es bastante sugerente, "Me han divorciado", y la imágen que adjunto de la carta tampoco tiene desperdicio. La señora nos dice que la divorcian de su marido de mutuo acuerdo, pero que solo lo hace por el tema económico, ya que por lo que se ve ella no quiere divorciarse. ¿Pero para divorciarse que yo sepa sólo hace falta que uno quiera?¿No?. ¿Porqué esta señora no acepta que su exmarido ya no quiere seguir con ella?, ¿Al casarse por la iglesia ya su marido no tiene derecho a tener otra vida si no es feliz con ella?¿Tiene que aguantarla para siempre porque un día delante de un cura dijo "sí" hasta que la muerte nos separe?.
Lo de que los juzgados parecen carnicerías lo comparto,pero por supuesto no en el sentido por el que nos cuenta la Srta. Núñez. Son carnicerias por las injusticias que se suelen cometer en ellos, no porque vayan parejas que decidan poner fin a su matrimonio, al cual tienen todo el derecho del mundo.
La Sra Núñez habla de 32 años tirados por la borda, y yo pregunto, ¿Por qué?. Lo que cuenta es el ahora, el pasado no existe, de él solo podemos aprender y tener experiencia para afrontar lo que nos venga. Lo dice como si fuera una tragedia. Uno puede estar en un trabajo 32 años y que lo manden a la calle, ¿Ya por eso se acaba el mundo?,¿Son 32 años de trabajo tirados por la borda?. No, hija, no. Por la borda no se tira nada, eres tu la que te tiras por la borda pensando de esa manera y con esa actitud ultracatólica que te han inculcado lo único que tendrás es una sensación de culpabilidad y victimismo ficticio.
Si pierde a su hija y a su nieto es porque quiere. No la obliga ha abandonarlos, ni tiene porque ceder un piso que es suyo y en el cual tiene derecho a vivir y a luchar por el judicialmente.
Esta ultima frase es desde luego la más criticable:" ¿Qué pasa en España que cada día hay más destrozos en la familia? ¿En qué nos estamos convirtiendo? Yo era feliz como abuela canguro, madre y esposa, y ahora, todo eso lo he perdido". En España no hay más destrozos en las familias de los que había antes. Antes cuando la gente se casaba se tenía que aguantar para toda la vida, aunque sus vidas fueran un infierno. Maridos que pegaban impunemente y mujeres que tenían que aguantar porque eran sus esposas. Pero ya hoy día cualquier persona tiene derecho a cambiar su vida por muchos votos y juramentos que haya echo ante la santa iglesia. Si dos personas no se quieren o una de ellas no quiere a la otra no está obligada a seguir para guardar apariencias, o por no perjudicar a los hijos. ¿Quién te prohibe que sigas siendo una abuela canguro y una madre feliz?¿Y esposa?,¿Es que no hay más hombres en el mundo nada más que tu exmarido?¿Es que no puedes volver a enamorarte y casarte si quieres con otra persona y ser feliz?

Detrás de esta carta esta como no, esta idea de la iglesia de que los divorcios son malos para la sociedad, y que caminamos a la destrucción de la familia...

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