CASO SEVERO OCHOA

La semana pasada la audiencia provincial madrileña archivó el caso sobre las presuntas sedaciones irregulares en el servicio de urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés, exculpando a los médicos imputados de realizar mala praxis.
La pesadilla para el Dr. Luis Montes y su equipo comenzó en el mes de marzo de 2005 cuando les denunciaron anónimamente de cometer 400 asesinatos en las urgencias del Severo Ochoa. El Dr. Montes, jefe del servicio, y su equipo médico fueron suspendidos de su trabajo por el Consejero de Sanidad de la C.M., el Sr. Manuel Lamela, quien ordenó una investigación sobre los hechos denunciados. En el informe de la consejería remitido a la fiscalía se denuncian 25 casos de muertes de pacientes por sedación irregular y mala praxis médica. Tras casi tres años de litigios la justicia archiva el caso y exculpa a los profesionales médicos.
La derecha de este país no es muy dada a acatar las resoluciones judiciales, ni mucho menos a pedir perdón o reconocer que se han equivocado (véase caso 11-M), todo lo contrario, sacan pecho y hacen lo que el Sr.Lamela, decir que ellos han hecho todo lo que tenían que hacer y que todo lo hacen muy bien. Han desprestigiado nuestra sanidad pública, han humillado al Dr.Montes llamandole Dr.Muerte y Nazi como ha hecho el Sr.Miguel Angel Rodriguez en el programa 59 segundos (este señor es muy dado a llamar Nazi a todo el mundo, ya lo hizo con el Dr.Bernat Soria por investigar células madre con embriones), y a pesar de lo que diga la justicia ellos siguen en sus trece.
¿Es mala praxis dignificar la muerte de una persona en estado terminal?. Para la derecha de nuestro país y sus amigos obispetes de la conferencia episcopal parece que no. Cualquier profesional de la salud sabe perfectamente que dentro de los cuidados paliativos que se da a cualquier persona en estado terminal está el mitigar el intenso dolor y sufrimiento que tienen, y para ello se administra morfina. La morfina es un fármaco que crea tolerancia, es decir, que para reducir el dolor cada vez hay que administrar mayores dosis para que surta efecto. Pero uno de los efectos secundarios de este medicamento es la depresión del centro respiratorio, con lo cual cuando se administra una dosis para que haga efecto puede llegar a provocar la muerte de la persona. Esto no tiene nada que ver con la Eutanasia, ni muchísimo menos un "asesinato". Este procedimiento médico está en todos los protocolos de nuestros hospitales públicos y se ha hecho siempre. Pero esto a la derecha y a la iglesia no les gusta, consideran a los profesionales que realizan estos cuidados como criminales. Quieren ver los hospitales llenos de gente agonizando y sufriendo, porque ayudarles a morir sin dolor es contra natura. Yo no le deseo mal a nadie, pero habría que ver si algunos de estos políticos y clérigos derechones pasaran por alguna de estas situaciones en sus carnes seguirían pensando lo mismo y desearían morir rabiando y muertos de dolor como un perro moribundo atropellado en una cuneta.

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