CAMPOS DE EXTERMINIO EN PLENO S.XXI

Vivimos en una época en que casi todo está politizado mediáticamente. El gobierno ha propuesto recientemente una comisión para reformar la ley del aborto, y no han tardado mucho en lanzar el grito al cielo ciertos sectores de la derecha, y como no, la Iglesia Católica. Lo mismo ocurrirá cuando se proponga hacer una verdadera ley sobre la eutanasia. Y aunque no tenga nada que ver con esto último, ya vimos como en el famoso caso del Hospital de Leganés el binomio PP-Iglesia actúo como el tribunal de la santa inquisición contra el Jefe del Servicio de Urgencias, el Dr. Montes, al que acusaron de asesino y “nazi” por realizarse en su unidad sedaciones terapeúticas a pacientes en estado terminal. Más tarde la Justicia absolvió al Dr. Montes de todos los cargos que se le imputaban.
Pero yo no voy a hablar de aborto, ni de eutanasia. Quiero hablar de un hecho grave que está ocurriendo actualmente en nuestra sociedad, del que tiene gran parte de responsabilidad el gobierno, y del que paradójicamente oposición y santa iglesia guardan silencio (y no me explico por qué, aunque atisbo algunas razones). Y este hecho es el maltrato y las vejaciones que sufren muchos de nuestros mayores en las residencias, y que son en muchos casos responsables directos de la muerte de estos.
Estamos en una sociedad capitalista globalizada, sometidos a las distintas leyes de mercado como la de la oferta y la demanda. Ya sabemos que el sector inmobiliario ha caído en picado estos últimos años y todos los daños colaterales que ha provocado. Sin embargo, dentro de este, existe una parte que no ha parado de crecer. Me refiero por supuesto a la construcción de enormes Residencias para personas mayores y/o discapacitadas. Y es de lógica.¿Qué es lo que no para de crecer en nuestro país (a parte del paro)?. Las personas mayores. ¿Y qué es lo que más se demanda en este sector de la población?. Los servicios asistenciales. ¿Y dentro de estos servicios cuál es el más solicitado?. Una plaza en una residencia.
Invertir en una Residencia es casi una garantía de éxito a largo plazo. Así se refleja en muchos estudios:
Crece el negocio de las residencias para mayores
En 2007 el valor del mercado de residencias privadas registró un crecimiento del 5,8%, algo inferior al contabilizado en los ejercicios precedentes, situándose en una cifra de 2.275 millones de euros.
El menor crecimiento experimentado en el último año estuvo originado por la desaceleración en el ritmo de creación de nuevas plazas. Así, tras aumentar un 6,4% en 2006, en el ejercicio siguiente el número total de nuevas plazas en residencias privadas se incrementó en un 4,4%, alcanzando un total de 237.459 unidades al cierre de 2007. En cuanto al número de nuevas residencias privadas, en 2007 se situó en torno a las sesenta, hasta alcanzar un total de 3.851 centros.
La mayor parte del crecimiento registrado en el número de plazas correspondió a plazas concertadas con la administración pública, las cuales se incrementaron a una tasa media anual del 18% en el período 2005-2007 (+17,3% en 2007), hasta situarse en 66.142 unidades al cierre del último año, es decir, el 27,9% del total de plazas en residencias privadas. Por su parte, el número total de plazas privadas puras se situó en 171.317, sólo un 0,1% más que en 2006.
Cataluña concentraba en 2007 el 19,5% del total de plazas en residencias privadas, seguida de Madrid, con el 14,4%, y de Castilla y León y Andalucía, con algo más del 11% en cada caso.
Estructura de la oferta
La estructura empresarial del sector muestra un notable grado de fragmentación, si bien en los últimos años ha registrado un proceso de concentración motivado por el fuerte crecimiento de los grupos de mayor dimensión, crecimiento basado tanto en la apertura de nuevos centros como en la compra de otras empresas que ya contaban con actividad en el sector.
Los cinco primeros operadores en términos de facturación -Grupo Ballesol, Sanitas Residencial, Mapfre Quavitae, Grupo Sar y Grupo AMMA- reunieron en 2007 una cuota conjunta de mercado del 13,9%, participación que se situó en el 20,8% al considerar los diez primeros competidores.
Perspectivas
Las previsiones de evolución del número de plazas en residencias privadas apuntan a un incremento del 4% en 2008, hasta situarse cercano a las 247.000 unidades, mientras que en 2009 podría alcanzar las 256.000 plazas, con un aumento anual del 3,7%.
El número de plazas concertadas con la administración pública seguirá registrando los mayores crecimientos, de manera que podría crecer a tasas anuales del 10-15% en el período 2008-2009, hasta situarse en unas 85.000 unidades en 2009 (más del 30% del total).
En cuanto al valor del mercado, mantendrá previsiblemente una trayectoria de desaceleración del crecimiento, con tasas esperadas del 4-5% anual en el período 2008-2009, frente al 5,8% registrado en 2007. De esta forma, podría alcanzar una cifra próxima a los 2.400 millones de euros en 2008.
Como se cita en el informe anterior, el modelo de Residencia que más crece es el privado-concertado (modelo que ya también se está utilizando en la atención sanitaria de la seguridad social). Los factores de éxito de esta relación “simbiótica” entre empresa privada y administración pública son muchos. Por un lado la empresa privada se encarga de la construcción del inmueble (muchas veces en terreno público cedido para tal fin) y de proveer los recursos materiales y humanos (las instalaciones propiamente dichas y el personal sanitario y administrativo del centro). Esta empresa oferta sus servicios a los demandantes que lo deseen, es decir, ofrece cama, alojamiento, comida y determinados servicios de cuidados y de salud a toda persona mayor o discapacitada que esté dispuesta a pagar de su propio bolsillo por dichos servicios. Las plazas que quedan vacantes la empresa se las oferta a la administración pública. Así la administración se ahorra costes de construcción y mantenimiento de nuevas Residencias públicas, y le sale más rentable pagar la estancia y los cuidados de estas personas a una empresa privada.
Entonces, ¿Dónde está el problema?. Resumidamente sería:
Empresa privada=Obtención de beneficios
Atención sanitaria=Costes elevados
El modelo de una empresa privada es totalmente incompatible con una atención socio-sanitaria de calidad. La administración en materia legislativa establece una serie de baremos y ratios para todas las residencias, aunque dependiendo de la comunidad autónoma que sea se exigen una serie condiciones u otras.
Pongamos un ejemplo. Una residencia de 100 camas en determinada ciudad. Se le exigiría:
-Servicio de cocina( 2 cocineros, 4 pinches,4 camareros)
-Servicio de limpieza (6 limpiadores)
-Servicio de atención médica (1 médico mínimo media jornada de L-V)
-Servicio de Enfermería ( 3 enfermeros, 10 auxiliares de enfermería)
-Servicio de gimnasia y rehabilitación ( 2 fisioterapeutas)
-Servicio de atención psicosocial ( 1 psicólogo, 1 trabajador social, 2 terapeutas ocupacionales)
A todo esto hay que añadir también el personal administrativo, personal de conserjería y personal de mantenimiento del centro, donde el ratio ya es a un criterio menos definido. Estos serían los recursos humanos, como es obvio, el cual lleva ya un elevado coste. Ahora habría que sumarle todos los gastos del material, como luz, agua, calefacción, gas, comida, productos de farmacia que no asume la seguridad social, material sanitario, material de lenceria (sabanas, toallas), material de higiene, material de limpieza, y un largo etcetera, que son otro gran coste.
Los ingresos que reciben anualmente de las cuotas pagadas por los residentes (los privados asumen el pago al 100% y los concertados un mínimo porcentaje ellos y el otro mayor la administración) la mayoría de las veces les da lo justo para cubrir todos los gastos anteriores y poco más. Entonces, ¿Cuál es la forma de obtener beneficios?...¿Aumentando las cuotas mensuales a los mayores?. No pueden porque hay cada vez más residencias y más competitividad entre ellos. ¿Pidiéndole más dinero a la administración por cada plaza concertada?. No pueden porque la administración es la que muchas veces les suministra la mayoría de sus clientes, y porque en el concierto quedan estipulados todos los detalles, con lo que esta demanda puede suponerles la retirada de esa concesión. La única forma de obtener beneficios es la que toda empresa privada que se precie práctica, y esta se llama REDUCCIÓN DE GASTOS. Y estos recortes son letales para nuestros mayores. Aquí no estamos hablando de una empresa de galletas que despide a 10 o 20 empleados teniendo la misma producción para obtener más beneficios, estamos hablando de empresas que juegan con la salud de las personas.
Me voy a centrar en los puntos donde más daño se hace, que son el personal cuidador y en los recortes de material.
Como ya dije antes, el personal de enfermería se establece por ratios. Estas ratios son ya de por sí injustas, porque establecen de forma arbitraria un número de profesionales por paciente, sin tener en cuenta factores tan importantes como el grado de dependencia de ese paciente del cuidador. Si por ejemplo se establece que debe existir 2 auxiliares de enfermería por cada 10 pacientes, no es lo mismo que de esos diez pacientes 8 estén encamados y sean dependientes totales para todas sus actividades diarias de aseo y alimentación, y los otros dos independientes, que 2 pacientes sean dependientes y 8 independientes. La carga de trabajo en el primer de los casos sería muy superior para el profesional que en el segundo. Si de estos 2 auxiliares por cada 10 residentes que exige la ley la empresa solo deja a uno para recortar gastos, pues el cocktel está servido. La atención no sólo va a ser precaria para la persona mayor, sino que también las condiciones laborales de ese personal sanitario se convertiran en un infierno. Encima estos profesionales no pueden hablar ni denunciar su situación porque la empresa los amenaza con despedirlos. Si a esto le sumamos la política de recortes de gastos en materiales, como por ejemplo, no gastar más de un número determinado de pañales por persona y dia (infecciones a diestro y siniestro), no gastar en productos de higiene, no gastar en comida (desnutriciones severas), etc, el resultado es evidente. El maltrato al mayor no significa sólo la agresión física, que eso sería ya otro tema y que lamentablemente se da un muchos centros. El maltrato y la vejación consiste en no atender adecuadamente a estas personas, en no asearlas bien, en no alimentarlas bien, en no prestarles un servicio sanitario adecuado a su situación de salud, en no medicarlas bien...En todo esto está el maltrato a nuestros mayores, y por esto digo que muchas de las residencias de la tercera edad que hoy día hay en nuestro país son auténticos campos de concentración nazi donde se matan a personas no por acción, sino por omisión, bajo el amparo y la connivencia de las administraciones públicas que hacen la vista gorda.
Y estoy hablando de residencias legales, mantenidas con dinero público. Si hablamos de las residencias clandestinas, que las hay, y muchas aunque no se vean, nos llevaríamos las manos a la cabeza si conocieramos las atrocidades que se cometen dentro de ellas.

Para finalizar y volviendo a una pregunta que hice al principio. ¿Por qué el principal partido de la oposición y la santa iglesia no utiliza este genocidio encubierto contra el gobierno, y si lo hace cuando hablan de modificar la ley del aborto o de la eutanasia?. Pues mi opinión es porque en estas empresas privadas dedicadas a las residencias muchos de ellos tienen intereses económicos, incluida la Iglesia. Y por supuesto, porque este modelo de explotación sanitario privado-concertado es el que desea poner en marcha a nivel general el partido de la oposición.

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