LAS PARADOJAS DE ZENÓN

Zenón de Elea fue uno de los primeros filósofos que intentó demostrar que las sensaciones que percibimos en nuestro mundo son sólo ilusiones, y que no tienen nada de "real". Llegó hasta el punto de decir que el movimiento no existe, que sólo era una mera ilusión del ser humano. Y para explicar esto que creía, ideó una serie de paradojas, demostradas matemáticamente más tarde que eran erróneas debido al mal concepto del término infinito, pero que resultaban bastante curiosas y desde luego daban lugar a la reflexión.

Aquiles y la tortuga

El gran guerrero Aquiles se dispone a realizar una carrera con una tortuga. ¿Quién ganaría?. Estaba clarísimo que el gran portentoso guerrero se llevaría de largo la victoria ante un animal de naturaleza tan lenta como una tortuga. Pero para dar emoción Aquiles se dispone a dar ventaja al galápago. ¿Seguirá ganando Aquiles?. NO. Al dar la salida Aquiles recorre la distancia que ha dado de ventaja a la tortuga, pero... esta no está¡¡¡. La tortuga ha avanzado mientras Aquiles recorría la distancia que los separaba. De nuevo Aquiles corre para dar alcance al reptil, pero cuando llega a donde estaba no vuelve a estar porque esta ha seguido avanzando mientras él intentaba recuperar el terreno perdido. En definitiva Aquiles al dar ventaja a la tortuga esta siempre estaría por delante y el grandioso guerrero jamás la podría alcanzar por más que quisiera.La piedra de Zenón
Nuestro filósofo Zenón se dispone a lanzar una piedra hacia un árbol que se encuentra a 8 metros de él. Cuando la lanza, esta tiene que recorrer primero la mitad del camino, unos cuatro metros, antes de llegar al árbol, y lo hace en un tiempo finito. Pero cuando llega a estos cuatro metros tiene que volver a recorrer la mitad, unos dos metros, en otro tiempo finito. Nuevamente cuando llega a su destino de la mitad tiene que volver a recorrer la otra mitad que le queda para llegar, es decir, uno, un medio, un cuarto, un octavo...y así infinitamente en tiempos finitos, con lo que la piedra nunca llegaría a alcanzar el árbol¡¡¡

La paradoja de la flecha

En esta paradoja, se lanza una flecha. En cada momento en el tiempo, la flecha está en una posición específica, y si ese momento es lo suficientemente pequeño, la flecha no tiene tiempo para moverse, por lo que está en el reposo durante ese instante. Ahora bien, durante los siguientes periodos de tiempo, la flecha también estará en reposo por el mismo motivo. De modo que la flecha está siempre en reposo: el movimiento es imposible.

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