LA HIPOCRESÍA PERJUDICA SERIAMENTE LA SALUD

¿Quieren realmente nuestros políticos luchar contra el Tabaquismo en nuestro país?. Mi respuesta es un rotundo NO.
La nueva Ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, está planteándose la “novedosa” idea de introducir imágenes impactantes en las cajetillas de cigarrillos para persuadir a los fumadores de los graves efectos que produce el consumo de tabaco en nuestra salud. Esta medida, que ya ha sido implantada en otros países europeos desde hace bastante tiempo, es otra nueva “cortina de humo”, valga la redundancia, que vuelve a lanzar nuestro gobierno para hacernos creer que hace un gran esfuerzo por luchar contra el tabaquismo.
La Ley Antitabaco que impulsó nuestro gobierno en el año 2006 ha sido un rotundo fracaso, y como siempre la culpa de que las leyes que promueve nuestro gran gobierno “socialista” no funcionen, no la tienen ellos, como no podría ser menos, la tienen las comunidades autónomas (o el gobierno de Aznar, aunque pasaran 30 años después).
A pesar de la ley, en nuestro país se sigue fumando en los bares y restaurantes delante de niños y personas con problemas respiratorios. ¿Alguien conoce alguna cafetería donde esté prohibido fumar?. Yo muy pocas. Está claro que una persona que tiene un negocio de estos no va a declarar su bar como zona de no fumadores, ya que sabe perfectamente que la mayoría de sus clientes van a tomarse el café o la copa con su correspondiente cigarrito, y si le prohibe esto, pues la clientela se le va a ir al de al lado que si permite fumar.
¿Y al trabajador que se le prohibe fumar durante las horas de trabajo?, ¿le ha servido la prohibición para dejar de fumar?. No. Lo que hace es que si antes se fumaba 3 cigarros por la mañana mientras trabajaba, ahora se fuma los 3 seguidos en los 20 minutos que tiene de descanso, y después cuando sale se fuma otros tantos.
En cuanto a la restricción de la venta de tabaco en los quioscos, otro cachondeo. Resulta que el quiosquero no te puede vender directamente el tabaco, pero sin embargo si tiene una máquina expendedora de cigarrillos en el mostrador, tú le das el importe de la cajetilla y el le da al botón por el que te baja el paquete.
Con las máquinas de tabaco de los bares y restaurantes pasa otro tanto de lo mismo. Les obligan a tener un mando a control remoto activado que supuestamente te lo debería activar el dependiente cuando uno se lo solicita (esta medida iba para controlar que los menores no accedieran a la compra de tabaco en estas máquinas sin ningún control). Pero resulta que uno llega a un bar y se encuentra en dichas máquinas de tabaco el dichoso control remoto colgado de una cuerda al lado, y es uno mismo el que tiene que activar la máquina para comprar (que igual que lo hace un mayor lo hace un niño).
En definitiva, que mucha ley, mucha polla, pero todo sigue igual o peor. Y ahora sale la señora Ministra como si hubiera descubierto América, con lo de las imágenes de personas con cáncer y deterioradas en su estado de salud por culpa del tabaco. ¿Alguien cree que esto va a servir para que la gente deje de fumar o no empiece a hacerlo?
Cualquier profesional de la salud sabe perfectamente que las medidas prohibitivas o disuasorias para luchar contra cualquier tipo de droga tienen una efectividad muy baja, por no decir casi ninguna, si estas no son acompañadas por otras. El fumador que compre un paquete de tabaco lo verá “raro” los primeros días, pero después de verlo diariamente una y otra vez pasará olímpicamente de todas las imágenes que se les ponga (el no se ve identificado con ese peligro pues no es algo que a uno le pase de inmediato, sino a largo plazo). Pero claro, nuestros gobernantes tienen que aparentar que se preocupan por nosotros y que luchan por nuestra salud y bienestar, y esta medida, que no les cuesta nada, es un ejemplo de ello.
Esta es la hipocresía y la doble moral de nuestros políticos. Por una lado te dicen “no fumes, que es muy malo para tu salud”, pero por otro se llenan sus arcas a costa de los impuestos que se les graba al tabaco y a otras drogas como el alcohol. El tabaco es un gran negocio que mueve muchísimo dinero y del cual no se quiere prescindir.
Si nuestro Ministerio de Sanidad realmente quisiera acabar con el tabaquismo en nuestro país (y contra el consumo de cualquier otra droga en general), debería impulsar las políticas de Prevención Primaria en nuestro Sistema de Salud y Educativo. Pero claro, esto cuesta dinero, no son medidas tan populistas y visibles que les puedan dar votos a corto plazo, y por supuesto como digo antes, al gobierno no le conviene perder los grandes beneficios que obtiene directamente de las multinacionales tabaqueras y de nuestros impuestos. Quieren hacer creer que las enfermedades que se producen por culpa del tabaco generan un gasto sanitario desorbitado, pero eso es realmente pura calderilla al lado del beneficio que obtienen ellos de los impuestos. Mucha hipocresía, es lo que hay.

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